jueves, 27 de septiembre de 2012

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SECRETOS PARA SER UNA MUJER EXITOSA Las mujeres son fabulosas: están llenas de recursos, son decididas, complejas, elásticas y compasivas. Son capaces de sobrellevar el embarazo, el parto, la crianza de los niños, los desengaños, la crianza del esposo, ser una mujer de carrera, llevar adelante la casa (limpieza, pagar las cuentas, coordinar las actividades, ser una regañona sexy, anfitriona, etc.). Tómese más tiempo para usted misma. Necesita invertir tiempo en sí misma para poder vivir su”mejor vida”. Necesita tiempo para cuidarse, tiempo para descansar, tiempo para crecer (y tiempo para las otras 14 cosas de esta lista). Rodéese de gente exitosa a la que admire. Usted oyó decir ”vístase para el trabajo que quiere, no para el trabajo que tiene”. Este es un principio similar. Estar rodeada de gente que admira es como un viaje apabullante en cómo quiere que sea su vida, y a menudo estas personas van a ayudarla a encontrar el atajo hacia su vida soñada. Conexión. La conexión positiva significa que usted conozca cantidades de personas cada fin de semana y descubra lo que puede hacer por ellos, y entonces, cuando sea posible, ¡hágalo!. Esto extenderá su conexión y le dará acceso a la gente y a los servicios que puede necesitar en algún momento. La gente va a saber quién es usted, qué les ofrece y muchos querrán ayudarlo, a menudo sin siquiera haberlo pedido. Desarrolle un sistema fuerte de apoyo social. Las mujeres están tan ocupadas que pueden olvidar llamar a sus amigas, a los miembros de su familia y a sus vecinas. Pero es importante tener gente en su vida que pueda estar allí para usted cuando algo suceda, cuando alguien se enferma o tiene un accidente y necesita que alguien cuide de su hijo, que lo lleve al hospital, un hombro para llorar. En retribución, usted estará para ellos ante una emergencia. Pero es mucho más fácil pedir estos favores cuando usted haya estado manteniendo y sustentando la relación, no cuando los ha descuidado por estar demasiado ocupada.
Puntos de Vistas


La mujer se distingue del hombre por una serie de rasgos anatómicos y fisiológicos específicos. Durante la pubertad estas diferencias se desarrollan y aparecen los caracteres sexuales secundarios. Pero a pesar de estas diferencias las mujeres no somos un bicho raro o la especie creada del hombre como pretende hacernos creer la iglesia. Las mujeres somos seres humano igual que los hombre puede que tengamos menos fuerza, debido a que nuestra musculatura esta menos desarrollada pero esto no es razón para anularnos personas, discriminarnos, robarnos nuestros derechos y utilizarnos para beneficio propio, como nos han hecho a lo largo de los años.
Por si la discriminación que sufrimos nos pareciera poca encima, estamos sometidas a una intensa actividad hormonal de carácter cíclico, que se relaciona con la menstruación y la capacidad de embarazo, y también esta actividad puede originar trastornos muy dolorosos e irritantes.
En el arte prehistórico, la mujer aparece con una exageración de los rasgos propios de la maternidad , que contrasta con la extremada y elegante estilización de formas de las estelas egipcias o las figuras sumerias. La escultura griega presenta a la mujer con una figura ágil y ligeramente estilizada, mientras que la mujer romana es representada de forma más realista. La Edad Media le confiere los rasgos propios de la Virgen o de personajes históricos; por su parte, los artistas góticos le dan una prestancia refinada y cortesana, con una finura y una gracia que roza el amaneramiento. Con el Renacimiento se tiende a un cierto naturalismo, con proporciones más realistas, y el desnudo adquiere nueva importancia con autores como Tiziano y Tintoretto, que cultivan especialmente los temas mitológicos. Posteriormente, hay de nuevo una tendencia a la estilización, con desnudos idealizados (las esculturas de Rodin, los manieristas de la escuela de Fontainebleau). En Holanda y en Flandes parece la tendencia a representar a la mujer del pueblo (Bruegel, Le Nain); en la misma época, cabe destacar los gustos opulentos de Rubens junto al retrato aristocrático de Velázquez. Ya en el s. XIX contrasta la idealización de Ingres con la sensualidad de las figuras femeninas de Delacroix. Con el impresionismo desaparece el interés por representar la moda y detallar el vestido: la mujer es ante todo luz y color, como en las obras de Toulouse-Lautrec y Degas. El s. XX se caracteriza por una visión muy personal de la mujer, en numerosas ocasiones tópica o folclórica (Romero de Torres), y fantasmática (ídolos primitivos de Picasso, elegantes fantasmas de Delvaux, la exagerada maternidad de Henry Moore, o la mujer objeto de Hans Bellmer).
La legislación de los distintos países ha establecido, desde siempre, una marcada diferencia en la capacidad jurídica del hombre y de la mujer. Si bien en las sociedades primitivas el trabajo de la mujer le confería una consideración social aparejada a una corresponsabilidad en la toma de decisiones comunitarias, el desarrollo posterior de las fuerzas productivas llevó a una sociedad de régimen patriarcal, y la consolidación de la propiedad privada confirió al hombre la preponderancia legal, desligando a la mujer de los niveles de decisión económicos y sociales. En Atenas, la mujer no sólo estaba excluida de las decisiones comunitarias sino que quedaba claramente relegada al cuidado del hogar, con capacidad jurídica
La Mujer en la sociedad actual Ciertamente, y sin lugar a dudas, EL MACHISMO es una de las tantas formas rígidas del pensar que están íntimamente asociadas a la INTOLERANCIA. Sucede del mismo modo en cuanto al FEMINISMO, por cierto, no menos despreciable que el MACHISMO. En verdad, casi todo aquello que pretende ser absoluto, o dijéramos, inquebrantable en su dogmatismo, suele tener grietas muy profundas que pueden y hasta deben ser analizadas con el fin de desmontar una falsa manera de pensar sobre la vida y sobre quienes la constituimos: Los seres humanos, tanto mujeres como hombres, por bien de todos, debemos luchar para que esas formas de pensar no deformen aún más la realidad objetiva de la existencia humana, ya de por sí muy deformada. ¿Quién puede dictaminar qué actitud es machista y qué actitud no lo es? ¿Qué es feminismo y qué no lo es? ¡Francamente nadie! Por el sencillo hecho de que cada cual tiene su forma particular de pensar, lo que es de agradecer. No es posible conciliar a miles de millones de personas en cuanto a los conceptos de lo que está BIEN y lo que está MAL. En el fondo, fino lector, el BIEN y el MAL no existen, porque sabido es que cada quien utiliza estos términos según sus intereses del momento, por lo que podemos decir: “BUENO ES AQUELLO QUE ME CONVIENE, MALO AQUELLO QUE NO ME CONVIENE”. El ser humano se equivoca, pero…, amigos, la Naturaleza jamás se equivoca, científicos, filósofos, psicólogos, médicos, etc., han hecho una especie de carrera frenética de competición contra la MADRE NATURALEZA, y el resultado es, como todos lo sabemos, desastroso, porque hemos roto miles de ecosistemas; hemos acabado con cientos de miles de especies de plantas y animales que, a su vez, desequilibran toda la cadena de alimentación mutua o DEPREDACIÓN, base fundamental de la vida sobre la Tierra. La atmósfera, los mares, todo está en peligro por pretender competir con esa INTELIGENCIA SUPERIOR que es: LA NATURALEZA.